Antonio Díaz de los Reyes, cazador y escritor: “Si no hubiera cazadores habría que inventarlos” (y 2)

Antonio Díaz de los Reyes, cazador y escritor: “Si no hubiera cazadores habría que inventarlos” (y 2)

Segunda y última entrega de la entrevista con el cazador y escritor cinegético Antonio Díaz de los Reyes (Sevilla, 1946).

 

Zambia, 1991. “Han pasado 20 años y aún recuerdo al oribi que pudo ser récord del mundo que me robaron en la aduana. Es una de mis fotos favoritas de África”.

– En líneas generales, ¿somos los cazadores andaluces respetuosos con la legislación y con la selección natural de las presas? O digámoslo de otra manera: ¿es cariñosa nuestra relación con los ecosistemas?

– Estas son dos preguntas distintas y la primera de ellas tiene a su vez dos contestaciones diferentes. En primer lugar, creo que en general sí somos respetuosos con las ordenanzas, pero debo aclararle que no soy virgen y que me he saltado muchas veces la llamada legislación vigente por parecerme estúpida y equivocada. Le pongo un ejemplo. En nuestra comunidad está prohibido –no así en otras– hacer utilización de linternas y otros aparatos eléctricos para la modalidad de aguardo nocturno al jabalí aduciendo que jugamos con ventaja si así lo hacemos. Como esto me parece una soberana estupidez que demuestra además un gran desconocimiento de la realidad, infrinjo esta ordenanza cada vez que lo creo oportuno, pues considero –y esta es la realidad lo prohíba quien lo prohíba– que con esa acción estoy, en primer lugar, asegurando el disparo evitando el sufrimiento del animal por culpa de un mal balazo y, en segundo lugar, con esa acción estoy seguro de disparar contra un buen macho evitando hacerlo contra subadultos o hembras que pueden ir con crías. En cuanto a la selección natural, al no existir en la mayoría de los áreas de caza grandes depredadores, es el hombre el encargado de esa misión para conseguir el sex ratio ideal y lograr la capacidad de carga idónea de un determinado coto. Eso se consigue con una buena labor del gestor, bien por translocación de reses para repoblación de otras zonas, por caza selectiva, descaste de hembras o caza de trofeos. En la propiedad privada esto se cumple a rajatabla por el personal interés del propietario, pero por desgracia no siempre ocurre lo mismo en áreas públicas por el temor, antes mencionado, de sus gestores. En los últimos años, las densidades de caza mayor en algunas zonas está dañando al ecosistema, por lo que es fundamental adecuar dichas necesidades a la capacidad real de carga de los distintos cotos.

– En esta fiebre prohibicionista, ¿se imagina algún día una comunidad sin cazadores, del mismo modo que ya hay territorios donde no se celebran corridas de toros? ¿Sienten los cazadores, de alguna forma, el rechazo de cierta ciudadanía?

– De nuevo, vuelve usted a hacer dos preguntas que tal vez se puedan fundir en una sola respuesta, aunque antes de eso quería aclarar que esta fiebre prohibicionista se debe a la falta de ideas de un gobierno de tercera división que al carecer de pensamientos propios, planteamientos lógicos, programas creíbles y soluciones prácticas, prohíbe por sistema para hacer creer a un pueblo de incultos apesebrados que están haciendo algo. Aclarado esto, ahora veamos las consecuencias que podría tener ese tipo de prohibición. Si esto sucediera, cosa absolutamente impensable, sencilla y llanamente las especies de caza desaparecerían o serían unas rarezas confinadas en superpoblados parques nacionales o zoológicos de ciudad. Hace años escribí para una revista del sector unos artículos en forma de cartas destinadas a un joven cazador que me pedía orientación y consejos, y como algunos párrafos contestan a su pregunta, se los transcribo íntegros.

“No te avergüences jamás de tu condición de cazador, pues la caza existe porque existen cazadores que la pagan y  personas que al cuidarla y mejorarla viven dignamente de ella. El toro bravo sigue embelleciendo nuestras dehesas por el desvelo de unos ganaderos que viven de la fiesta y con sus afanes seleccionan la raza y la mejoran constantemente. Sin corridas de toros, este formidable animal hubiera desaparecido hace tiempo. Los Argalis en general y el Marco Polo en particular hace años no existirían de no ser por las cantidades astronómicas de dólares que los cazadores deportivos pagan por sus trofeos consiguiendo que los nativos los guarden, cuiden y hasta mimen, pues la parte proporcional que les da el gobierno por ello ha hecho aumentar su nivel de vida hasta límites que ni sospechaban”.

Resumiendo, es imposible una comunidad sin cazadores, pues los ecosistemas se degradarían por sobrepastoreo y abandono. Si no hubiera cazadores, habría que inventarlos.

– ¿Qué cambiaría de la legislación de caza si pudiera hacerlo?

– Lo principal, y en los primeros cinco minutos de ese hipotético mandato, sería unificar la licencia de caza para todo el territorio nacional y acabar con estos permisos de reino de taifas. Luego, ya veríamos. Hablando de Andalucía, en los últimos 10 años la legislación se ha adaptado mucho a las necesidades de la caza. El problema estriba en las distintas interpretaciones que se dan en las diferentes delegaciones provinciales, convirtiéndose, una vez más nuestra Autonomía, en los reinos de taifa antes mencionados.

– ¿Qué opina de las competiciones de caza?

– Las competiciones de caza lo son de caza menor, y al no ser muy aficionado a ella no tengo formada ninguna opinión. Pero en general pienso que la caza nunca debe ser una competición, pues ello va en contra de su propia filosofía.

– Confiéselo: a usted lo que le gusta es andar por el monte, no sentarse frente al ordenador.

– Por supuesto. Pero me gusta estar en el campo lo mismo fotografiando, anillando con redes japonesas, cazando o haciendo ornitología armado tan solo de prismáticos y libreta, como creo haberle dicho. Encontrarme en el campo colma todas mis ambiciones, pero como eso no siempre es posible, sentándome delante del ordenador casi logro transportarme.

– Durante esta entrevista se ha evidenciado su pasión incondicional por la caza, pero también un cierto sentimiento crítico de impotencia.

– Ya creo haberle trasmitido antes mi opinión sobre esos talibanes de la naturaleza que son los equivocados verdes y los ecologistas sin información, que siendo absolutos kamikazes, actúan por impulso de sus mal aprendidos dogmas, confundiendo amor por la naturaleza con defensa de la misma y aplicando un sentimentalismo equivocado de una realidad indiscutible. Para ellos prima sobre cualquier debate el peligroso y erróneo síndrome de Bambi. Para ilustrarle lo que quiero decir, vuelvo a citar otro de los párrafos de las antes mencionadas cartas.

“Los propios animales son crueles entre ellos y esas idílicas escenas televisivas no son más que producto de un marketing bien utilizado. Los machos de león se comen a las crías de su pareja si estas son de un macho dominante anterior y a veces las suyas propias. Las orcas no son asesinas como en el título de la película pero acosan y matan a las crías de las ballenas cuando logran separarlas de sus madres –y esto ocurre casi siempre– exclusivamente por divertirse. Si una foca adulta se encuentra en el fondo de un atolón a una cría emancipada que hace sus primeros reconocimientos, no duda en acosarla por diversión hasta que consigue ahogarla. Los delfines, tan peluches y tan infantiles, son unos acosadores sexuales y cuando encuentran una hembra de otro grupo, sin nadie que la proteja, la violan uno tras otro hasta que se cansan del juego”.

Tratar de humanizar a los animales, tan en boga en estos tiempos de estúpida corrección política, más que un error es una falta de cultura. También podría añadir a aquellos gestores que enlatan la caza cada vez con más asiduidad, bien por motivos económicos o por vanidad. ¿Se puede cazar lo que ya se ha cazado anteriormente?

– Un sentimiento al apretar el gatillo.

– Personalmente no siento ninguno, pues ese momento no es otra cosa que el resultado final por haber cazado y a que las cosas se hicieron bien. Apretar el gatillo sin haber cazado no es cazar, es otra cosa bien distinta. Cazar, como yo lo entiendo, es una actividad apasionante donde el cazador, utilizando su buen hacer, trata de cobrar la pieza elegida y en su propio hábitat, venciendo la astucia y la desconfianza de esta. Eso es cazar y lo demás son milongas.

– Un consejo.

– Que los cazadores le pidan al guía o guarda que los acompaña que los obliguen a cazar. Para los que esto le parezca una perogrullada, voy a tratar de explicarme mejor. Cazar es analizar de dónde viene el viento, mirar dónde pisas, desplazarte con suavidad y sin movimientos bruscos, tener paciencia pues la pieza que persigues la tiene en mayor medida que tú, integrarte en el entorno, observar con detenimiento a los animales y sacar tus conclusiones del porqué de su comportamiento, disfrutar de la aproximación aunque no obtengas resultados, ser más astuto que la pieza que persigues y, finalmente, conseguir ganarle la partida, procurando que ese momento final sea con un disparo limpio y de forma rápida.

– Hablemos de sus libros. Cuéntenos qué le llevo a escribir cada uno de ellos y qué sacó en claro a su término. ¿Su próximo proyecto editorial?

– De los libros, como de los hijos, es muy difícil hablar. Ahí están y que el lector sea quien los juzgue. El motivo que me llevó a realizarlos ya lo expliqué al inicio de esta charla. Al concluir cada uno de ellos siempre he experimentado las dos mismas sensaciones. La primera es notar un gran vacío al no tener una ocupación que te ha absorbido durante mucho tiempo. La otra, y ya en esos momentos irremediable, es que siempre encuentras algo que olvidaste decir. Referente a mi próximo libro, estoy trabajando en una monografía sobre el macho montés que espero tener terminada para la primavera próxima.

Como antes me preguntaba por la salud de la caza en nuestra zona, le diré que en este sentido, Andalucía cuenta con la mayor población de esta especie –el macho montés– de toda España y que según el último censo realizado en el año 2010 su número se elevaba a la cifra de más de 30.000 ejemplares repartidos por las más de 30 sierras en las que se distribuye. Su área de dispersión ocupa todas las provincias andaluzas menos en Huelva, pues su dispersión ha alcanzado hasta la provincia de Sevilla en los Montes de Osuna y Sierra del Tablón, sin dudas procedentes de la Sierra de Antequera o de la de Líjar por expansión natural.

– ¿Qué libro de caza no se ha escrito aún?

– Siempre hay un libro por escribir, pero me gustaría pensar que es el que estoy preparando en la actualidad.

– ¿Les gusta a los cazadores la lectura?

– A los cazadores les gustan los libros de caza y prueba de ello es la cantidad que se publican cada año. Que les guste leer es otra cosa, pues disfrutar con la lectura es hacerlo con libros de caza, ensayos, literatura, misterio, novelas de acción y un larguísimo etcétera. Unas te gustarán mucho e incluso volverás a releerlas –como me ocurre a mí con El viejo y el mar–, y otras no serás capaz de pasar de la página doce. Eso es gustarte leer, lo otro es otra cosa.

– ¿Por qué cree que la caza amamanta tan intensa actividad literaria? Basta un paseo por librerías físicas o virtuales para hallar mil y un monográficos, guías, relatos y hasta novelas.

– El motivo exacto no lo sé, pero diría que entre otras cosas es porque hay más de un millón de licencias de caza en España, una cifra, si se para a pensarlo, muy superior a ninguna otra actividad deportiva. La verdad es que el número de libros publicados sobre el tema es impresionante, mucho más que con cualquier otro deporte o afición. Fíjese que en el año 2005 un gran amigo mío publicó para el Círculo de Bibliofilia Venatoria una bibliografía venatoria española donde aparecen más de 2.000 registros de títulos publicados, y eso contando solo las primeras ediciones. El coleccionista de libros de caza no es una especie rara y hay varias bibliotecas con un contenido verdaderamente importante. Esa es otra de mis aficiones y siempre que puedo me pongo a rastrear libros por España y el extranjero, y algunas ediciones alcanzan cifras astronómicas.

El año pasado, durante la feria de caza de Venatoria, se me acercó un conocido muy sonriente y dándome un ejemplar de mi libro Aguardo y Recuerdos para que se lo dedicara. De este título solo hice 56 ejemplares para regalar a amigos coleccionistas y algún que otro compromiso. O sea, una edición no venal. Me extrañó que estuviera en su poder y al abrirlo para firmárselo pude ver a quién se lo había regalado por la dedicatoria anterior. Le pregunté donde había tenido la suerte de encontrarlo y me contestó que de suerte nada, pues había pagado por él 300 euros. Me quedé helado pues solo era un opúsculo de 75 páginas y sin encuadernar para que cada bibliófilo lo encuadernara a su gusto y publicado en el año 2007. Pensé que si con tan solo tres años de edición valía ese dineral, qué no costaría cuando me muriera.

Ver AQUÍ la primera entrega de esta entrevista.

Texto: © Quico Pérez-Ventana

COMENTARIOS

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    Porfirio Rubirosa 6 años

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice este señor. Si la caza a niveles administrativos y de gestion estuviera al 100% en manos de los cazadores iria mucho mejor. Ejemplo claro con el lince en Doñana, a punto de desaparecer cuando estando en manos privadas que permitieron su caza, la especie se reproducia con normalidad. Agradecerle al entrevistado estas palabras tan sinceras que generalmente solo se comentan en pequeños circulos privados pero nunca de cara al publico. ¡¡Olé su cohone D. Antonio!!

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    Me parece muy sensato todo lo que dice, creo que todos los cazadores estamos de acuerdo solo que no todos lo defendemos en publico del mismo modo.
    La Admon Publica no sabe de caza. Estamos en manos de ignorantes. Es algo similar a lo del toro en Cataluña.

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    Constantine(Ucraina) 6 años

    Me ha gustado mucho la entrevista. Yo tenia un concepto equivocado del mundo de la caza.Con estas respuestas, concisas,claras es decir “sin pelos en la lengua” he podido aproximarme con otra vision a este mundo cinegetico ya que el mundo del campo y de la naturaleza no me son ajenos.

    Muchas gracias por aportarme este conocimiento.
    “Larga vida al cazador” Constantine(Ucraina)

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    Gamarrita 6 años

    Don Antonio. Me fascina la honestidad con la que respondes las preguntas que cualquier otra persona le hubiéramos dado mil vueltas para responderlas.
    Tal y como yo supongo que todo cazador está de acuerdo con unas respuestas tan claras, deberíamos ser todos así de claros, creo que nos ayudaría mucho en las leyes de caza.
    Muchas gracias don Antonio.

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    Diana 6 años

    Es posiblemente una de las pocas entrevistas de caza que no huelen a complacencia. En mi opinión, Antonio acierta de lleno al indicar que “…Apretar el gatillo sin haber cazado no es cazar, es otra cosa bien distinta”. En mi corta experiencia en el mundo de la caza, si algo he aprendido es el valor de contemplar en el horizonte un puntito negro aún teniendo la certeza de que ningún tiro, ni el más perfecto, sería capaz de alcanzarlo.

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    Vicente 6 años

    Querido Antonio, al igual que tu padre “nació calvo”, como bien sabes porque me viste nacer, yo nací cazador y luego fui aprendiendo a serlo bajo la batuta de quien tú sabes.
    He tenido la suerte y el gran honor de asistir desde muy pequeño a aquellas improvisadas tertulias que se montaban en el desaparecido taller de mi padre, donde grandes cazadores doctos en el mundo cinegético comentabais éste y otros problemas con los que los cazadores nos encontramos, así como la imagen que injustamente tenemos ante gente que ignora qué es la caza, y siempre al final, la conclusión era “NO ESTAMOS BIEN REPRESENTADOS”.
    En toda mi vida, he tenido que dar mil excusas y explicar constantemente que no somos “asesinos de fin de semana” como me han llegado a llamar, que la caza es mucho más que matar, que es un sentimiento, una tradición que pasa de una generación a otra, un ARTE (sobre todo la que a ti y a mi nos gusta), y por qué no, también un negocio del que muchísimas familias españolas viven (más de las que se imaginan), pero no hay persona más sorda que la que no quiere escuchar. Creo que vivimos en un país en el que ser cazador no es para nada políticamente correcto, y lo peor es que esto lo fomenten día a día políticos ignorantes movidos por el revanchismo de quien asocia esta práctica con una clase social sin saber que la gran mayoría de permisos y licencias son de gente trabajadora, pero es la intolerancia de quien se cree poseedor de la verdad, ayudados por periodistas afines a todo esto y gente que tiene un trauma por haber visto muchas veces Bambi de pequeño…
    Bromas aparte, en definitiva, pasados más de 30 años (desde que tengo uso de razón), seguimos en las mismas circunstancias de lo que ya entonces comentábais en aquellos cafés que se alargaban hasta la cena (… cómo añoro todo aquello!): no estamos bien representados ni organizados para hacer llegar al resto de ciudadanos una buena imagen del cazador, y sobre todo, que se sepa lo que la caza mueve en España, que empiecen a dar cifras de todo tipo.. Creo que si ponemos todos de nuestra parte, llegará un momento en que al menos, nos dejen cazar tranquilos…
    Enhorabuena por tu artículo, hoy me he sentido BIEN REPRESENTADO.
    Un abrazo.
    Vicente Gamarra.
    P.D.: Qué putada lo del Oribi !!!!!

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    Perico 6 años

    Cuanta razón tienes en todo lo que dices. Yo que ya soy mayor (pero no viejo) y hace mucho tiempo que me dedico a la caza nocturna y de rastros me siento completamente identificado con lo que dices al respecto.

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    João Corceiro 6 años

    Antonio, es porque hay cazadores como tu que la caza sera eterna.
    Al contrario de mucha gente no creo que la caza termine a pesar de sus detratores e comportamientos desajustados de algunos cazadores. Gente con etica e tu frontalidad, mas bien diria coraje, consiguen mostrar a todo el mundo, cazadores y no cazadores, el porquê de la caza.
    Muchos empiezan a respetarnos e a comprendernos.
    Un abrazo y buena caza.

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    Manuel 6 años

    Antonio, en mi opinión tocas todos los aspectos que hoy en día preocupan a los cazadores y ofreces respuestas sensatas, acordes a nuestro sentir y donde se palpa lo que siempre hemos pensado: que los que legislan/dirigen no están a la altura. Gran entrevista, muy profunda y sincera, que nos ha hecho a todos reflexionar.
    Un abrazo a todos.

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    Paco Macareno 6 años

    Es toda una novedad el ver que alguien responda con conocimiento, honradez y valentia¡
    gracias

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    Antonio, independientemente que no puedo estar mas de acuerdo en todo, te comento que la mayor verdad es la incultura que muchas personas “atesoran” sobre este mundo, y lo que es peor, con la frivolidad que lo expresan. Estas personas ni se imaginan ni quieren ver lo que hay detrás de ese momento de “apretar el gatillo”, que solo es el culmen (no hablo del cazador sino del gestor), pues hasta llegar a ese momento, quizás haya años, sí, años, de muchísimo esfuerzo y sacrificio, tanto en tiempo como económico, pues esperar 10-12 años para apretar el gatillo sobre un animal concreto no está pagado. Tú sabes Antonio que hemos vivido el asesinato de un guarda que se ha dejado la vida por esto, y el incendio de la finca, las dos cosas peores que te pueden pasar en este mundo de la caza, y aquí estamos otra vez, a base de nosotros y por nosotros mismos y sin ningún tipo de ayuda, que la hemos pedido, de muchos que se proclaman los salvadores de la conservación, ninguna. Y ahí los tienes, que sufrieron el mismo incendio y ni tirando con pólvora ajena como ha sido que es precisamente con nuestro dinero público tienen sus fincas totalmente esquilmadas. Siento decirlo pero es así, lamentable. ¿Qué es lo que conservan entonces? No lo entiendo. Y por lo único que seguramente se sostiene esto seguramente sea por satisfacciones personales, así de sencillo, por conseguir objetivos a base de conservar el medio.
    Para mí la caza no es un deporte. Para mí, y creo que para muchos, es una forma de vida, que incluye la necesidad vital de contacto con la naturaleza, y contra eso va a ser muy difícil que nos tumben. Por estas razones tan sencillas hay que ser muy poco inteligente para creer que podamos echar piedras sobre nuestro tejado. Si la caza no exitiera “res nuluis” quedaría para los zoológicos.
    En dos palabras: caza = conservación.
    Un fuerte abrazo con nombre y apellidos para que conste de verdad:
    Miguel Sangrán
    P.D: Expongo lo que he vivido, no lo que me han contado, pero siempre creo que estamos a tiempo de todo. Y para romper una lanza en favor de los que aquí critico, ya hay personas mas coherentes que están cambiando su punto de vista. Espero que no sea solo por la situación económica actual, lo veremos en pocos años.

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    Hijo adoptivo cinegético 1 6 años

    Yo ya me di cuenta hace años, este señor es el mesías de la caza.

    Ojalá el nuevo gobierno cree el ministerio de caza porque aquí hay ministro!!

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    Un gran acierto de esta página web el iniciar las entrevistas de caza con Antonio Díaz de los Reyes. Es bueno saber apreciar a nuestros paisanos, lo bueno que tenemos tan cerca y no deslumbrarse por las luces lejanas.

    Pues Antonio, quizás sea, el escritor andaluz que más (y mejores) libros de caza ha escrito. Y no solo para contar sus cacerías como suele ser habitual, sino como estudioso y erudito de todo lo que rodea a la actividad cinegética.

    Antonio, tu padre debió nacer calvo, como el mismo contaba. Y tú has heredado esa cualidad paterna convirtiéndola en virtud, ya que has nacido sin pelos en la lengua, pues la autocensura que muchos escritores se ponen por miedo a lo políticamente correcto, nunca fue contigo.

    No es que seas un verso libre… eres un soneto libre y natural como un soplo de la sierra.

    Un placer leerte, mayor aun el verte y escucharte, pero el mayor de todos es sentirte amigo.

    Un abrazo

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    lucas llanes 6 años

    Antonio Díaz de los Reyes es la antítesis del poítico al uso, simplemente porque es empresario; pero al estar sobrado de conocimientos y de carácter, sería la persona ideal para dirigir el gabinete técnico del legislador ambiental de turno.
    Sus repuestas rezuman solidez y contundencia, por lo que de ellas nos enriquecemos. Tan sólo he echado de menos algo por parte del entrevistador, y es que me gustaría conococer su opinión sobre los libros de récords y las tendencias actuales sobre la homologación de trofeos.
    Por otra parte soy uno de los 56 afortunados poseedores de “Aguardo y Recuerdos”, ya que el autor tuvo la gentileza de regalármelo, y jamás se me ocurriría venderlo por mucho que subiera su cotización en la bolsa bibliográfica; sencillamente porque tanto yo ahora como las generaciones venideras que lo vayan heredeando siempre mantendrán vivo -editorialmente- a un hombre cabal.

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    Antonio Díaz de los Reyes 6 años

    En respuesta a la cuestión que plantea Lucas Llanes sobre los libros de récords de caza mayor, considero que conforman una herramienta formidable en sus posibilidades y enormemente perniciosa en su utilización. La idea inicial es proporcionar al cazador, al estudioso o al científico una información muy valiosa sobre medidas de trofeos, zonas geográficas, épocas del año, evolución de la caza y un largo etcétera. En la actualidad los catálogos de récords, especialmente los internacionales, por desgracia, se han convertido en la hoguera de las vanidades y su información, al menos para mí, tiene poco valor.

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    Había oído hablar mucho sobre esta entrevista y me alegro de haberla leido.
    Un 10 en todos los sentidos. Así se habla: alto y claro, necesitamos más valientes, NECESITAMOS MAS “ANTONIOS”!
    Sigue enseñando a tus nietos a cazar pues lo harás muy bien y que las nuevas generaciones vayan aprendiendo.

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    Bosco Germanico 6 años

    He leido esta entrevista dos meses después de su publicación, y sólo quiero hacer una puntualización.
    Antonio Díaz de los Reyes, antes de cazador de rifle, fue cazador fotográfico -y muy bueno por cierto-, ornitologo y amante del campo y la naturaleza, cuando eso era una “rara avis”, ni estaba tan de moda “la biodiversidad”. Lo postulo también para ministro de caza. Seguro que lo haría bien. ¡Oido Mariano!, que el día 20N está a la vuelta de la esquina.

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