Antonio Díaz de los Reyes, cazador y escritor: “El mayor enemigo de la caza es el verde indocumentado” (1)

Antonio Díaz de los Reyes junto a su hijo en la Sierra de Cádiz tras una montería.

Parafrasea a Ortega y Gasset con aquel pensamiento en voz alta: “La caza es una forma de felicidad”. Y augura un futuro extraordinario a la actividad cinegética en Andalucía, pese a valientes reflexiones que leerán en las dos entregas de esta entrevista. Antonio Díaz de los Reyes (Sevilla, 1946), cazador y escritor cinegético, de profesión empresario, es autor de los libros Los venados de nuestras sierras (1977), Coto de Doñana (1979), La Perdiz Roja y su mundo (1980), Caza Mayor en Europa Central y del Sur (1981), África Safari (1990), Guía de la caza en África (1997), En Tierras del Toro Bravo (1999), Aguardo y recuerdos (2007), El Jabalí, Sus scrofa (2009) y El Ciervo, objeto de deseo (2011). A esta lista añade una docena más como editor. Impresionante, ¿no?

Texto: © Quico Pérez-Ventana

 

– Usted recoge en sus libros la cosecha de toda una vida ‘escopeta al hombro’. ¿Por qué decidió plasmar en el papel sus conocimientos y experiencias? Supongo que ayuda a soportar los meses de veda, ¿no?

– No siempre es cosecha de toda una vida, pues a veces surge un tema concreto y se desarrolla, como en los casos de Los Venados de nuestras sierras o Coto de Doñana. Otras veces es producto de la experiencia y del estudio, como en el caso de El Jabalí o El Ciervo, objeto de deseo. Y otras es una necesidad de hacer lo que te hubiera gustado encontrar y no existía, como por ejemplo la Guía de la caza en África. Y también, por qué no decirlo, por encargo, como En Tierras del Toro Bravo. Como puede ver, cada uno ha tenido una motivación diferente. Nunca los he hecho como ayuda para soportar los meses de veda, pues jamás me ha asaltado esa necesidad, al contrario, a veces estoy tan saturado de campo y ambiente cinegético por este motivo de los libros que lo que necesito es desconectar un poco. Por otro lado, es muy raro un periodo largo de veda total, pues cuando en febrero termina la época de monterías, enseguida empieza el corzo, y cuando la de este termina en septiembre comienza la berrea, y en medio de todo están el rebeco y el macho montés, que tienen periodos diferentes. Si por casualidad encuentras un hueco, siempre puedes organizar una cacería en el extranjero.

– ¿Por qué se hizo cazador?

– Mi padre era calvo, estaba muy orgulloso de su cabeza. Cuando alguien le preguntaba que a qué edad se había quedado calvo, muy indignado contestaba: yo no me he quedado calvo, yo soy calvo. Pues lo mismo, yo no me hice nunca cazador pues nací como tal.  Ese fue mi ambiente natural familiar desde que tengo uso de razón. Tal vez mi necesidad fue desde siempre pasar el mayor tiempo posible en el campo, bien anillando con redes japonesas, haciendo ornitología, cazando o fotografiando, que también es una forma de caza.

¿Puede recordar la imagen de la primera presa que abatió?

– De caza menor, y como morralero o ayudante de algunos de mis tíos, seguro que sería un zorzal o una tórtola, pero no lo recuerdo. De caza mayor, un gamo en Doñana.

 – ¿Qué ha aprendido gracias a la caza en todos estos años en el monte? ¿Cree que disfruta en mayor grado de estos cuatro días?

– Sean cuatro días de una cacería por cualquier lugar de España, uno solo de montería o veinte de un safari, da igual pues yo como Ortega y Gasset, opino que la caza es una forma de felicidad.

– En su opinión, ¿qué diferencia a Andalucía de otros lugares de España y el mundo en términos cinegéticos?

– Andalucía, y no soy nada nacionalista, es un lugar formidable para ejercitar cualquier modalidad de caza, pues sus múltiples escenarios, sus distintos biotopos, sus diferentes alturas, su extensa oferta y lo variado de sus especies la hacen única para su práctica. Piense por ejemplo en que de las especies de caza mayor –ciervo, gamo, rebeco, corzo, macho montés, muflón, arrui y rabalí–, a excepción del rebeco/sarrio, todas se pueden cazar en Andalucía. Además, si entramos en el complicado y discutido mundo de las subespecies y ecotipos, nos encontramos que nuestra zona cuenta con una variedad de corzo (el corzo morisco o de Cádiz) recientemente considerado por la JNHTC como especie aparte a efectos de homologación. Con el macho montés ocurre tanto de lo mismo, pues tres de los cuatro fenotipos diferentes que existen se pueden conseguir en Andalucía. Para el cazador extranjero esto es muy importante pues se necesitan los cuatro para conseguir lo que el Safari Club International (SCI) considera el «Spanish Ibex Grand Slam».

– ¿Cómo valora el presente de la actividad cinegética en Andalucía? Una reflexión sobre el volumen de afición, la salud de los cotos y las especies cinegéticas.

– Auguro un presente y un futuro a corto plazo extraordinario para la actividad. La salud de los cotos depende de los gestores tanto en áreas privadas como públicas, y en estas últimas, en algunos casos, en esa gestión se palpa el miedo al qué dirán y a la pérdida del voto. Pero confío que esos problemas se irán resolviendo conforme el sentido común vaya asediando a mentalidades todavía por conquistar. La salud de las especies de caza mayor atraviesa por unos momentos extraordinarios que hace tan solo 40 años ni el más optimista podía soñar. Únicamente hay que ver los mapas de distribución de varias especies para darse cuenta de ello. La dispersión natural del corzo, jabalí y macho montés ha sido verdaderamente espectacular, y con el venado, de forma natural en algunas zonas y debido a translocaciones por motivos cinegéticos en otras, ha ocurrido lo mismo. El motivo de esta extraordinaria expansión se debe a varias causas, entre las que estaría el abandono de áreas rurales por parte de la población o la erradicación del pastoreo excesivo en determinadas áreas. Pero el motivo principal es, sin discusión, el alto valor que las especies de caza han alcanzado en el mercado, haciendo productivas miles de hectáreas de terrenos que antes eran marginales. Además es la comunidad autónoma donde más trofeos de caza mayor se homologan con diferencia sobre las demás, contando con 8.000 cotos de caza en su territorio. No obstante, la de la caza menor –que casi no practico– no atraviesa sus mejores momentos debido a multitud de factores como agricultura intensiva, tratamientos fitosanitarios, sueltas incontroladas de especies de granja, imposibilidad de controlar predadores, a lo que hay que añadir en las sierras la enorme proliferación del jabalí.

CUESTIONARIO CINEGÉTICO

  • Un libro de caza: Entre los clásicos, sin duda Origen y dignidad de la caza de Juan Mateos. De los actuales, Cacerías en el Alto Himalaya del conde de Artaza, por tratarse de la mayor epopeya de caza vivida por un cazador deportivo.
  • Una presa: En España, el jabalí con luna o sin ella, y en primavera el corzo. Fuera de nuestras fronteras, el búfalo cafre,pues por su agresividad, astucia, fuerza y fiereza lo considero la quintaesencia de la caza.
  • Un lugar para cazar: Cualquiera de nuestra privilegiada zona, bien sea dehesa, montaña, sierra o marisma. De fuera de nuestras fronteras, África mil veces y sin lugar a dudas.
  • Un arma: He probado muchos calibres y actualmente utilizo tan solo un 7×64 para recechos y un 375 H&H Magnum para África. También suelo utilizar este último en los aguardos nocturnos al jabalí para evitar engorrosos rastreos en la noche.
  • Un plato de caza: Lomo de corzo a la plancha poco hecho, simplemente con un poco de aceite de oliva y sal gorda.
  • ¿Caza mayor o menor?  Solo mayor, pero no sabría decirle el motivo. Tal vez la causa esté en el trofeo posterior o en la dificultad para conseguirla. Y es curioso, pues cuando estoy fotografiando prefiero hacerlo sobre aves mejor que sobre grandes mamíferos.
  • Lo mejor de ser cazador: La soledad elegida del campo, pues cazar es una actividad solitaria incluso en una multitudinaria montería. Mi amigo el marqués de Laserna se preguntaba en uno de sus escritos si existe mayor soledad que la del cazador en su puesto. También me atrae la incertidumbre, ya que para que la caza nos apasione, esta ha de ser incierta.
  • Lo peor: Los talibanes de la naturaleza.
  • Un reto: Poder enseñar a cazar a mis nietos igual que lo hice en su día con mis hijos.

– ¿Cuáles son los enemigos más poderosos de la caza andaluza? ¿Y a nivel global?

– Sin lugar a dudas los que se erigen en defensores de una naturaleza que no conocen o que la conocen solo desde anteayer y a través de los documentales sensibleros de televisión. Alguien dijo que no había nadie más ignorante que el que no quiere comprender. Pues bien, a estos dogmáticos individuos, fundamentalistas de una naturaleza que desconocen, no merece la pena aclararles nada ni siquiera para sacarlos de su error. Esto es a nivel global. Si hablamos de nuestra privilegiada zona, el mayor enemigo sigue siendo el verde indocumentado y menesteroso de entendimiento y también el gestor público de años atrás, y que por ese miedo antes mencionado ha conducido a situaciones, en muchos casos, irreversibles. También podríamos nombrar las sueltas incontroladas de caza menor y el cambio en los flujos migratorios.

 – ¿Cree que la Administración aprovecha suficientemente la caza como un recurso turístico y una posibilidad de crear riqueza y trabajo en nuestra tierra?

– Personalmente pienso que no o no del todo, pues al potencial andaluz de caza creo que se le podría sacar mucho más partido. El turismo cinegético que en general viene a España es un turismo caro y de alto nivel –el de los cuerno-dólares– y este siempre acude a llamadas de la iniciativa privada por no existir más oferta pública que los sorteos de los cotos y reservas nacionales de caza para cazar a rececho. Por otra parte, la Administración sí es plenamente consciente del valor de la caza, tanto monetario como de conservación de los ecosistemas.

 – ¿El cazador andaluz responde a un patrón determinado o, como se suele decir, cada uno es de su padre y de su madre?

– Pienso que no responde a ningún patrón determinado y que solo lo diferencian los distintos sistemas de cada modalidad de caza. De todas formas nunca me he planteado esa cuestión en profundidad.

(pulsar AQUÍ para leer la continuación de esta entrevista)

COMENTARIOS

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    Tienes toda la razon del mundo Antonio. Los verdes inducumentados son un peligro, lo peor es que cada dia hay mas… mira lo que esta pasando con los toros en Barcelona….. Al final el toro bravo terminara desapareciendo si seguimos por este camino…..

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    perez castells 6 años

    Ojala hubiera en España mas cazadores como Antonio Diaz de los Reyes, que bien nos iria a todos, de todas maneras tendria que ser consejero de nuestra actual ministra

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    Gasparin Llamazares 6 años

    Antonio, yo os critico por envidia. Si tuviera dinero y tradición familiar seguramente también seria cazador y posiblemente dejaria la afición política…

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    Ana 6 años

    Los ignorantes son los cazadores, que piensan que son necesarios para mantener el equilibrio, cuando la naturaleza es capaz de recuperarse por sí sola sin necesidad de que vaya un cazador a matar a los animales… Y por cierto, a mí me encanta ir al bosque a fotografiar plantas y animales. No tiene nada que ver la fotografía con la caza, en una se recogen hermosos recuerdos de animales (o plantas) vivos y en el otro, te quedas con el cuerpo muerto del animal.

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