Espigón de Huelva – pesca deportiva

Panorámica del Dique Juan Carlos I. Foto: perezventana

Años atrás, la pesca era sencillamente descomunal en el dique Juan Carlos I, conocido popularmente como Espigón de Huelva. Hoy se siguen haciendo buenas pescas, pero sólo las consigue un pequeño porcentaje del ejército de cañas que invade cada jornada ambas caras de este escenario, la ría y mar abierto.

Construido en la desembocadura del río Odiel con el fin de proteger de los grandes temporales atlánticos el carril de entrada al Puerto de Huelva, el espigón se prolonga unos 15 km más allá del paraje natural Marismas del Odiel, conformando un extenso y atiborrado vergel pesquero para los aficionados de Huelva y Sevilla. La oferta piscícola es muy variada. En verano se prenden corvinatas en el lado de la ría a fondo con sardinita y gusana americana. A partir del otoño entran robalos y bailas a los rosarios de pequeñas muestras de vinilo. Los robalos de mayor peso se pescan en las inmediaciones del Faro Picacho, lanzando al amanecer la colita blanca de silicona, o de noche con boya corrida de madera de balsa y quisquilla viva como cebo.

Los sargos se capturan durante la noche pescando a boya junto a las piedras y con cebos de galera o ramilletes de gusanas. La dorada entra mejor en la playa limítrofe.

Surfcasting en la playa anexa al espigón. Foto: perezventana

Otras especies que pululan por estos peñascos son mojarras, roncadores, herreras, anchovas, congrios, etc. En los últimos 90, el Espigón de Huelva gozó de un prolongado descanso para la pesca deportiva justificado por los daños causados años atrás por los temporales. Esto derivó en una gran remodelación y nueva dotación de infraestructura (aparcamiento, recogida de basura, puesto estable de Cruz Roja).

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