Kike Calleja: «La pesca puede ser un deporte extremo, pero sobre todo es divertida y emocionante»

Kike Calleja: «La pesca puede ser un deporte extremo, pero sobre todo es divertida y emocionante»

Un pescador que hace televisión. Un veterano de la televisión que nació con una caña en la mano. En diciembre se estrenó en la parrilla española un nuevo programa de pesca deportiva de título sugerente: Río Salvaje. Su presentador es el leonés Kike Calleja, hermano del aventurero Jesús Calleja. Juntos se han enfrentado durante una década a los desafíos más extremos. Y esa espectacularidad la llevan a los artes de anzuelos. Comprobadlo los domingos por la noche en Be Mad. Nos agradeceréis el consejo.

 

– Un programa de pesca deportiva en televisión. ¡Y en abierto! ¿A quién debemos sentida y manifiesta gratitud los pescadores ibéricos?

– ¡Ja, ja, ja! Los pescadores ibéricos me lo deben a mí, a la insistencia que tuve con nuestra productora, Zanskar Producciones, después de haber hecho tres temporadas para el canal Caza y Pesca de mi amigo Juan Delibes. Allí hicimos De pesca con Kike Calleja. Era un programa muy divertido también, pero de pesca más al uso. Y a nuestra productora –que hace todos los programas de Planeta Calleja, Volando voy…– le insistí que podíamos hacer un programa de pesca pero dándole una vuelta. Me apoyó mucho mi hermano Jesús, él también lo vio. Y a base de insistir, hacer unos pilotos, presentarlos a la cadena y que les gustara, ahí nació Río salvaje. Pero bueno, siempre está feo decir que la idea nació de uno mismo. Si esto salió adelante es por el apoyo de todo el equipo, de Zanskar Producciones, mi hermano, María Ruiz, de todos los que hacemos Río Salvaje. Y estamos encantados de que haya gustado la serie.

– ¿Un pescador haciendo televisión o un profesional de la televisión haciendo pesca?

– ¿Un pescador haciendo programas de televisión? Sí, he sido pescador toda mi vida. Ya tenía experiencia. Hace muchísimos años, antes de que hiciéramos televisión mi hermano y yo, ya hice unos programas con Rafael del Pozo para Jara y Sedal. Después, lo que te comentaba de tres temporadas para el canal Caza y Pesca. Y ahora Río Salvaje. O sea, un pescador haciendo televisión. Pero también una persona que ha hecho televisión haciendo programas de pesca. Pues sí, porque llevamos muchos años haciendo televisión: Desafío extremo, Planeta Calleja, Volando voy… Diez años haciendo tv desde que nació esta idea. Yo he acompañado a mi hermano en todos estos programas. Un poco las dos cosas, la verdad.

– A la hora de echarse al monte y hablarle con arte a una cámara, algo beneficiará ser hermano del aventurero Jesús Calleja, ¿no?

– Claro, claro. Siempre la experiencia es lo que funciona. Han sido muchos años con Desafío extremo. Los primeros programas que hicimos para una tele nueva que llegaba, innovadora y moderna, como es Cuatro. Y haber estado tantos años junto a mi hermano haciendo Desafío extremo y otros programas, pues sí que coges soltura, te quitas ese miedo ante la cámara y ganas mucha experiencia. La naturalidad, la forma de expresarte, que le gusta a mucha gente.

La gente cada vez cuida más sus entornos, cada vez es más limpia, cada vez recicla más. En las orillas de los ríos ya no ves lavadoras.

– ¿Cuál es el reto al que se enfrenta un proyecto televisivo que tiene a la pesca deportiva en el visor? Mayormente que pique el pez, ¿no?

– Sí, a los locos de la pesca lo que nos gusta es ver cualquier pez. Logicamente siempre buscas ese momento culmen. La picada, sacar el pez, la batalla. Pero yo creo que he aprendido que para un programa como Río Salvaje hay que mostrar más cosas. Siempre digo que Río Salvaje es un programa de aventura, naturaleza y pesca. Mostrar otros animales, aventura, consejos…

– Desde luego, Río Salvaje no es un programa de pesca al uso. Hemos visto escenas de supervivencia, grabaciones en slow tv y, por qué no decirlo, un pelín de guasa. ¿Cómo encajan este ‘show televisivo’ los espectadores?

– Incidimos en la aventura, la naturaleza, la pesca sin muerte. Que la gente se conciencie de que la pesca deportiva debe ser sin muerte. Y que Río Salvaje enseña muchas más cosas. Ese es el espíritu.

– En términos profesionales, ¿da mucho juego la pesca deportiva en la pequeña pantalla?

– Es una pregunta que puede ser dirigida a los pescadores y a los no pescadores. El pescador te va a decir que da mucho juego un programa de pesca en la pequeña pantalla. Porque lo que queremos los pescadores es ver más programas, que tenemos muy pocos. A mí lo que me ha enganchado es Monstruos de río, de Jeremy Wade (Discovery Max). Hay canales que se dedican a ello, como Caza y Pesca y otros, pero que son de pago. Entonces, como pescador, y otros pescadores opinarán como yo, queremos más programas de pesca en televisión. Y debes demostrar que los programas de pesca también gustan al que no es pescador. Eso es lo que hemos querido siempre en Río Salvaje: llegar también al que no es pescador. Cuando haces un programa en televisión, sea de lo que sea, lo que quieres es que te vea la mayor gente posible, que tengas mas audiencia. De eso se trata. Hacer buenos programas para tener todo tipo de público. Si haces un programa de escalada, puedes llegar al que no es escalador. Pero hay que mostrarlo bien, con humor, con otras cosas. Claro que tienen juego los programas de pesca en la pequeña pantalla. Solo hay que saber cómo hacerlos para que sean amenos y lleguemos a más gente.

Los pescadores somos buena gente los que somos buenos. Esto es como todo en la vida: los hay buenos y los hay malos. Pero los que somos buenos todavía lo podemos hacer mejor.

– Cuéntanos alguna vivencia curiosa durante las grabaciones de capítulos de Río Salvaje. Suponemos que la captura de ese siluro desde pato, ¿no?

– Hombre, claro. Esa captura de un siluro desde un pato… Yo que no había ido nunca al siluro. Y encima te metes a lance ligero y desde un pato, fue muy emocionante. Pero ha habido muchas otras cosas divertidas. En el programa de los huchos enseñamos algún making off. Por ejemplo, un par de problemillas que tuvimos con los drones. Son aparatitos que, claro, tampoco son fáciles de manejar. Y a veces hay cables, silos y árboles, je, je. En una ocasión uno se nos cayó en una poza, se hundió en las aguas cristalinas del Sella. Fuimos al hotel, cogimos el bañador, nos cambiamos, regresamos, buceamos a tres metros de profundidad y lo sacamos. Y mira lo que son las aguas dulces limpias: lo secamos y funcionó después perfectamente, tanto la cámara como el dron. Y en otra ocasión, pescando huchos en Villagonzalo 2, lancé una cucharilla, el dron estaba un poco bajo, le lié el hilo en las hélices y también se cayó. En fin, cosas que nos pasan por utilizar aparatos diferentes y modernos como son los drones, pero que nos dan unas imágenes brutales. Momentos anecdóticos.

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– ¿Cómo ves los ecosistemas fluviales y las poblaciones piscícolas? ¿Pinta bien el futuro?

–  ¿Los veo mejor? Yo creo que sí. Hemos ido mejorando muchas cosas. Pero esto sí que es un trabajo de todos. Si queremos que nuestros ríos, nuestros lagos, nuestras costas, estén mejor, eso depende de todos nosotros. Lo que reciclemos, nuestra mente ecologista, concienciar a la gente en general, el mundo entero, de que de nosotros depende que nuestros ríos, nuestros hábitats fluviales cada día estén mejor. Llenarnos de ecologismo, de pesca sin muerte. ¿Cómo lo veo yo ahora? Yo lo veo mejor desde que todos se conciencian más de la pesca sin muerte. Ves que la gente cada vez cuida más sus entornos, cada vez es más limpia, cada vez recicla más. En las orillas de los ríos ya no ves lavadoras ni tanta basura. Este conjunto de cosas hace que las cosas mejoren. Aquí en León, cuando tengo tiempo libre y estoy pescando por diversión, sin cámaras, veo menos presión pesquera, que eso es muy bueno, y veo más limpieza y más concienciación con la pesca sin muerte. Queda mucho por hacer, muchísimo que aprender, pero las cosas van mejorando un poco.

– ¿Somos buena gente los pescadores o lo echamos a perder llevándonos las capturas a casa o haciéndonos la foto de rigor para pegarnos la vacilada?

– Somos buena gente los que somos buenos. Esto es como todo en la vida. Los hay buenos y los hay malos. Entonces, los que somos buenos todavía lo podemos hacer mejor. Yo me hago un análisis a mí mismo, por ejemplo, o a muchos amigos con los que voy a pescar. Lógicamente, somos buenos porque pescamos al cien por cien sin muerte. Me considero una persona buena en ese aspecto. Podríamos mejorar porque sí es cierto que todos queremos nuestra foto o nuestra grabación. Y a veces si el pez en vez de estar quince segundos fuera para hacer una foto estuviera cinco, pues sería mucho mejor. Pero bueno, a veces para mostrar lo que estamos haciendo no nos queda otro remedio. Pero sean cinco segundos o sean quince para la filmación o la foto de rigor, lo más importante es la devolución del pez al agua. La pesca sin muerte. Y los que no son buenos, pues que lo empiecen a ser. Porque por ahí no van bien.

Cruzar en barco un lago con olas que parece que estás en el mar, un día de pateada gorda pescando a mosca por los ríos leoneses entre las piedras en pleno verano pasando calor… La gente que diga que la pesca es un deporte relajado… ¡las narices!

– El presentador de Río Salvaje es pescador. Y de los finos y técnicos. No tenemos duda sobre ello. ¿Cómo llegaste a esta afición? ¿Qué modalidad te vuelve loco?

– Je, je. Bueno, bueno, de los finos y técnicos… Soy un pescador, un aficionado al que le ha gustado muchísimo este deporte siempre. No me considero ni malo ni bueno, un pescador más. La pesca es muy diversa. Son muchas modalidades, muchos peces. De ellos hay que estar aprendiendo todo el día. No considero que pesque mal, pues llevo pescando toda mi vida. Yo nací pescando. Mi madre, embarazada de mí, ya iba detrás de mi padre por el río. Heredé esta afición de mi padre. Mi madre me llevaba siempre a la naturaleza y al río. Creo que ya nací con una caña en la mano. Le agradezco mucho a mi padre que me metiera esta afición en las venas. La modalidad que me vuelve loco es la pesca a mosca. Y de cualquier especie. Cualquier pez que puedas pescar a mosca. He probado la pesca marítima a mosca en Cuba, Venezuela, Madagascar… Siempre que viajaba con mi hermano llevaba una caña e intentaba sacar cualquier pez a mosca. La pesca a mosca es la más divertida. Siempre digo que prefiero un pez a mosca que diez con otras artes.

– ¿La pesca deportiva puede ser también un desafío extremo?

– La pesca puede ser un desafío muy extremo. No es lo mismo hacer carpfishing sentado en tu butaca con la cervecita –que yo lo he practicado y me lo pasé genial, pero es muy relajada– que meterte en viajes, aventuras, veintipico días en coche por la Patagonia argentina, pinchazos, ponerte malo, cruzar en barco un lago con olas que parece que estás en el mar, pescar en el mar con oleajes tremendos, un día de pateada gorda pescando a mosca por los ríos leoneses entre las piedras en pleno verano pasando calor… La gente que diga que la pesca es un deporte relajado… ¡las narices! Hay días, ocasiones, momentos, en que la pesca puede ser muy, muy extrema. Pero, sobre todo, superdivertida y emocionante.

– Venga, danos una exclusiva. ¿Habrá segunda temporada de este pedazo de programa llamado Río Salvaje?

– Ahí me pillas, porque lógicamente estamos luchando y trabajando para ello, pero la que tiene la última palabra es la cadena. Puedo decir que no van las cosas nada mal. En cuanto la cadena nos lo diga, nosotros lo comunicaremos. Espero poder decir pronto y rápido que tendremos segunda temporada de Río Salvaje. Pero no queremos adelantarnos, que si no se nos enfadan.

Texto: © Quico Pérez-Ventana (@perezventana)

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