Ojeo de perdices en Los Melonares: caza menor con glamour (1)

Ojeo de perdices en Los Melonares: caza menor con glamour (1)

 

 

Sierra Norte de Sevilla. Enero de 2014. El periodista acepta con gusto la invitación de asistir, cámara en ristre, a una jornada de ojeo de perdices en el Coto Los Melonares, término municipal de Castilblanco de los Arroyos. La finca, propiedad de la familia Madariaga, pasa por ser el escenario de mayor solera –por calidad de caza, por sus servicios– en el sur de España para estas artes cinegéticas. Un lujoso escaparate de la marca Andalucía. Un motor de riqueza –entre ojeadores, secretarios, camareros, etc., treinta jornales en el día de hoy– encarnado en una finca de 1.000 hectáreas, 500 más para la gestión de caza por acuerdos con fincas colindantes, rodeada de exuberantes dehesas, barrancos y suaves praderas, y bañada por el embalse del mismo nombre, de reciente creación.

El ojeo de aves es una modalidad de caza que goza de gran tradición en Centroeuropa y que posee un marcado componente social. Turistas allende los mares arriban a Andalucía en busca de una venerada presa, la perdiz, que ofrece mayor nivel de dificultad que sus habituales faisanes. Hoy los responsables del coto, Enrique Valdenebro y José María Barquín, profesionales comprometidos con la gestión cinegética, reciben a un selecto grupo de cazadores franceses llegados al Aeropuerto de Sevilla en su propio jet privado. Se alojan en las habitaciones del precioso cortijo que preside la finca. Un espacio hostelero que alberga con asiduidad reuniones de empresas y grandes protagonistas de las finanzas mundiales. Seguro que el mayor museo de caza a nivel mundial –exposición de trofeos de Valentín de Madariaga y Oya, premio Weatherby de Caza 1977– que acogen sus estancias contribuye al bienestar de tan nobles huéspedes. En sus paredes, un puñado de récords mundiales.

La jornada se desarrolla con éxito. Léase «éxito» en la máxima dimensión de la palabra. Más de medio millar de piezas abatidas en cinco ojeos de 20 minutos y cinco puestos activos. En uno de ellos, del que el reportero gráfico fue testigo, una señora de 80 años, ochenta, bajó 41 pájaros. Tremendo espectáculo. A media mañana la organización ofrece a cazadores y acompañantes el taco, un aperitivo con personalidad servido en el campo. Y al mediodía, generoso almuerzo en una colina con hermosas vistas. «A esto vienen», nos recuerda Barquín. «Si tú vas al Caribe quieres ver playas turquesas». Servicio encorbatado, exquisitas formas, cuidado del más mínimo detalle para deleite de los cazadores. Máximo glamour en el campo andaluz. Un espacio único para la caza menor. Insistimos: como no hay dos. Ahí tienen una treintena de imágenes para atestiguarlo.

Ver AQUÍ la segunda parte del reportaje gráfico.

Texto y fotos: Quico Pérez-Ventana

Panorámica del Cortijo de Los Melonares. Foto: perezventana.

Cazadores y organizadores aguardan el inicio de la jornada. Foto: perezventana.

Primeras aves en vuelo. Foto: perezventana.

El secretario apunta en su bloc las presas abatidas en el puesto La Colmena. Foto: perezventana.

Munición preparada. Foto: perezventana.

Enrique Valdenebro controla los detalles. Foto: perezventana.

Perdiz a tiro. Foto: perezventana.

El ritmo de aves en vuelo se acelera por momentos. Foto: perezventana.

Cesan los disparos. Foto: perezventana.

Concluye el primer ojeo. Los perros buscan las presas. Foto: perezventana.

El labrador está bien entrenado. Foto: perezventana.

Los perros concluyen su labor. Foto: perezventana.

Reuniendo las piezas abatidas. Foto: perezventana.

Nos dirigimos a otros puestos del coto. Foto: perezventana.

Comienza un nuevo ojeo en el puesto Gruyero. Foto: perezventana.

El emblema de Los Melonares adorna en la indumentaria. Foto: perezventana.

Suenan disparos en la Sierra Norte de Sevilla. Foto: perezventana.

A ritmo frenético. Foto: perezventana.

Los frutos del ojeo. Foto: perezventana.

 

 

¡Gauche! Foto: perezventana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ver AQUÍ la continuación de este reportaje fotográfico.

 

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