Roche y Cabo de Trafalgar – pesca submarina

Un gran pez limón o serviola clavado en aguas del Estrecho. Foto: José Luis García Herrera

Acercándonos al Estrecho, la orografía de los fondos marinos va cambiando progresivamente. Entre Roche y Trafalgar las aguas están más claras que en la Bahía –no tanto aún como en Tarifa–, pero sus fondos son extremadamente peligrosos para el buceo. Aquí la marea tira con tanta fuerza que es capaz de tragarse una boya del tamaño de un cubo. En la zona del Cabo Roche las marcas comienzan a adoptar hechuras grandilocuentes, las mejores de toda la península, según los entendidos, que arriban aquí desde lejanos lugares. Los marrajos, el Bajo del navío, La piedra que revienta… todos ellos son bajos algo retirados de la costa, con fuerte corriente y escasa visibilidad. Piedras que cada año pasan su cruel factura con la vida de algún que otro buceador.

Aquí el lecho marino experimenta cambios bruscos: un bajo pedregoso sube a 8 mts y, de repente, baja a 22. Si el pesca-sub desarrolla su actividad en la vaciante, la marea le puede hacer chocar contra una pared o introducirle en una laja sin escapatoria. En Roche, pues, se debe bucear cuando ya se posee una gran experiencia y, sobre todo, ir acompañado por alguien que conozca bien la zona. Las capturas son, lógicamente, extraordinarias: borriquetes, urtas, sargos, robalos, palometas, peces limón, meros, corvinas… siempre piezas grandes. A pocos kms están las Lajas de Conil, más cercanas a la costa y con menos profundidad, de 8 a 18 mts. En esta marca se dan los dentones y las urtas.

Más al sur, llegamos a una zona exclusiva de súper expertos: los Bajos del Banco de Trafalgar.

En ellos apenas se ve la costa, están casi a mar abierto, a una profundidad de entre 17 y 30 mts. Cantiles inmensos, con pronunciadas viseras, muy arriesgados, en los que es muy difícil tomar referencias para encontrar a un buceador perdido. Aquí es donde habitan los grandes meros que aún quedan en aguas andaluzas, ejemplares de más de 20 kgs, además de otros colosales peces como serviolas, marrajos y tintoreras –los escualos no están al alcance del fusil del pesca-sub–, pargos, etc.

Pasado el Cabo de Trafalgar encontramos otra zona cercana a la costa, las Lajas de Zahara, tan trilladas por los buceadores como las de Conil, pero en las que aún se meten urtas, sargos y algún robalo.

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