Pesca submarina en la costa sur

La cámara del programa Jara y Sedal graba al pesca-sub José Luis Ariza saliendo de aguas marbellíes. Foto: perezventana

…Y la pesca submarina, cómo no. De acuerdo, la práctica totalidad de textos de pesca deportiva la ignoran, incluidas esas grandes enciclopedias por fascículos que abarcan todos los palos del cante, baile y toque. De hecho, esta práctica deportiva parte de varias premisas que la sitúan a años luz de las otras modalidades descritas en esta web. En primer lugar, en la pesca con caña uno no ve lo que está pescando. Ese es, como dijo alguien, el gran momento mágico de esta afición. Bajo la superficie acuática se esconde un mundo de intrigas y misterios. Y el animal que muerde el anzuelo podría ser cualquier cosa.
Pues bien, el pescador submarino descorre las cortinas de ese universo salvaje. Tiene la oportunidad de ver el mundo con otros ojos. Siente la paz suprema, el silencio de las profundidades, como el protagonista de El gran azul. Y hace una caza selectiva: elige la pieza que mata. Otro aspecto que le sitúa en un plano diferente es el hecho de que corra un peligro real su vida al poner en práctica esta actividad. Ese riesgo, no nos engañemos, no existe en la orilla de un embalse o de una playa. Y un tercer episodio que distancia aún más una y otras prácticas deportivas es la pésima convivencia social que existe entre ellas. El aficionado de la caña ve con malos ojos a ese otro ‘pescador’ que abate al pez en el único lugar del mundo donde hasta hace poco era invulnerable: las grietas de unas rocas marinas. También critica que en tantos casos sea una actividad profesional, es decir, que el pesca-sub venda el pescado que captura –por supuesto sin pasar por lonja y sin factura– y, con ello, llene la nevera y pague la hipoteca. Eso es ilegal, según la legislación vigente, y, en todo caso, resta ‘deportividad’ a todo el que lo lleva a cabo. Además, la submarina es la única modalidad de pesca que no goza de representación por parte de la Federación Andaluza de Pesca Deportiva, sino por otra institución, la Federación Andaluza de Actividades Subacuáticas. Frente a todo lo expuesto, le daremos al lector una sola razón para incluir aquí unas líneas de la pesca-sub: en Andalucía existen más de 10.000 licencias en vigor de pesca marítima recreativa submarina. Y esta web pretende encender una luz que alumbre de lleno la pesca deportiva en esta comunidad.

El volumen de afición es enorme, sobre todo en la costa gaditana y en los meses estivales. Cada vez se ven más aficionados en las playas y embarcaderos con los característicos trajes de buceo y las zodiacs.

Justo como hacían los franceses hace 40 años, cuando tomaban literalmente los roquedos de Almerimar. En estas latitudes, ellos fueron los pioneros en el arte del fusil. “Los chicos jóvenes te ven llegar con las capturas y deciden ir a bucear, pero les ponen todo tipo de trabas. Deben sacarse licencias, altas federativas, les tiene que llevar su padre a pescar… Además, las autoridades vedan las zonas mejores de pesca al convertirlas en parques protegidos, como la que comprende en Algeciras la franja que va desde el Faro a Punta Camarinal. No entendemos por qué hacen eso. La naturaleza es sabia: los temporales que se meten aquí en verano e invierno ya son suficiente veda”. Son palabras de Alberto Rodríguez Huelva, experto pesca-sub de Algeciras, Cádiz. Alberto, que antes de cumplir los 30 ya había ganado dos campeonatos del mundo con la selección española –circunstancia que le permitió bucear en Taití, Brasil, Italia, Bulgaria, Cataluña y Baleares–, se ha sumergido en todo el litoral andaluz y no duda en resaltar las virtudes del Estrecho:

“En Almería las aguas son más claras, pero no hay tanto pescado. La mejor zona va desde la bahía de Algeciras hasta Cádiz”.

Los mismos fondos rocosos donde ensarta en su fusil excelentes ejemplares de mero, abadejo, urta, tachano, dorada, dentón, robalo, sama, pez limón, corvina…, y justo donde las corrientes son más fuertes. “Sí, pero te adaptas a ellas. Dependiendo de las mareas, buscas el reparo o repunte, la vaciante o la creciente. A mí me gusta más la creciente: jala menos la corriente”. Otro diestro pesca-sub del poniente andaluz, el almeriense Juan Fuentes Muyor, corrobora la afirmación anterior: “En esta costa puedes divertirte con sargos y corvas a una profundidad de 10 mts. Si buscas el pescado gordo tienes que bajar de 15 en adelante. Hay más sobreexplotación pesquera, palangres y morunas –ya prohibidas–, y cada vez es más difícil encontrar pescado en las cuevas”, comenta Fuentes, que también lamenta la prohibición de pescar en los magníficos fondos rocosos del Parque natural Cabo de Gata Níjar, cuando hay ciertas excepciones para la pesca con caña.

La pesca submarina protagoniza momentos de éxtasis total. El mar amanece en calma. El pescador rastrea con la sonda y da con un roquedo nuevo, un lugar al que nunca ha bajado un pesca-sub. Baja al fondo y contempla un harem con tanto pescado de buen tamaño que ni siquiera dispara.

Los peces están tan poco acostumbrados a la presencia humana que se acercan al pescador e incluso le siguen camino de la superficie. Otro veterano pesca-sub, Pepe Luis Ariza (Bolonia, Cádiz), aporta una sincera reflexión: “A veces estás allí abajo tan relajado que llega un momento en que te olvidas de todo, hasta de respirar. Entonces piensas que tienes que subir, y sacas aire de donde no lo hay para aguantar un poco más. Cuando estás ahí, buceando, te das cuenta de que el animal más depredador es el hombre. Los peces están en su hábitat natural, se acercan a curiosearte, y tú vas y les disparas”. Ariza también califica el Estrecho como el paraíso nacional de la pesca submarina, y destaca especialmente la captura del gran pez limón: “Es como el torero que lidia al gran miura. Se pesca a la espera, con mucha corriente y aguas un poco turbias. Tienes que aguantar, esconderte, soltar unas burbujas de aire para que el pez venga a ti y, si entra claro y franco, dispararle. Luego subes a la superficie, entregas el arpón al compañero y, cuando el pez se cansa de tirar, bajas de nuevo a rematarlo”. Su récord está en un ejemplar de 72 kgs. Y un sueño: “Que me entre un día un atún de 200 ó 300 kgs. Que yo sepa, nadie ha logrado capturar ninguno haciendo pesca submarina, pero yo lo voy a intentar. Ya sé por dónde pasan y cualquier día pego un pelotazo”.

Por su parte, el citado Juan Fuentes elogia el descenso en sí, pescar a gran profundidad en apnea. “Es un reto. Al pasar de los 20 mts encuentras lugares inexplorados, menos manoseados, con más variedad de pescado. Siempre prefiero ir a por el pescado que está a 35 mts, disfruto más. Es cuestión de superación personal. Pero para bajar hasta allí hay que tener la mente muy limpia”.

El almeriense Juan Fuentes muestra su percha de capturas frente al Puerto de Almerimar. Foto: perezventana

Técnicas y equipo de pesca-sub

En el norte del país los aficionados deben dominar la técnica de la pesca a la espuma. Se busca la lubina en la misma rompiente. En el Mediterráneo se practica más la pesca al agujero, que consiste en una inspección visual del fondo en busca de grietas y cuevas donde se refugian los peces grandes. El pescador busca la piedra con mucha concentración de pescado pequeño –comezón–, esa es la señal de que también debe haber grandes, y la señaliza con una boya. Se le dispara al mero en el boquete, al abadejo fuera de la guarida. Alguna vez se deja el arma de caza atascado en alguna roca tras un disparo, regresando posteriormente a por él. Se debe dar tiempo a que el animal culmine su instinto natural de enrocarse al verse traspasado por la flecha mortal. En la zona del Estrecho se practica también la pesca a la espera, sobre todo la que contaba Ariza del pez limón. Esta técnica se basa en la curiosidad innata de los peces. El pescador se sumerge, permanece estático a media agua o en una roca, por ejemplo, y efectúa una acción que despierte el interés de la fauna. Otra técnica es la pesca a la pasada. Pones dos balizas y pescas siempre a favor del tiro de marea. Siempre hay que evitar el sobreesfuerzo. Y también está la técnica india: bajar al fondo y recorrer varias piedras sin que el pescado te detecte, mimetizado con el entorno.

En cuanto al equipo de pesca-sub, la tecnología ha revolucionado todos sus componentes. Los gruesos trajes de neopreno y nylon han sido sustituidos por los modernos trajes de chicle, más hidrodinámicos y con mayor aislamiento térmico.

Las máscaras tienen un volumen más reducido. Las antiguas aletas de plástico se montan ahora en carbono, que les otorga menor peso y mayor empuje. El fusil también incorpora el carbono, así como unas gomas de látex, con mayor potencia y eficacia en el tiro. Otros instrumentos básicos del equipo de pesca submarina son el tubo, los guantes, los escarpines, el cinturón con lastre, el cuchillo, el pasador de capturas, la linterna, la boya, etc. Y, por supuesto, si nos alejamos de la costa, se hace necesaria una embarcación neumática, preferiblemente semirrígida y con motor de 20 a 50 cv.

El peligro de las profundidades

Cada cierto tiempo, nos despertamos con la noticia de la muerte de un pescador submarino en algún punto del país, también en Andalucía. Los aficionados que se sumergen en el mar suelen conocer la mecánica de compensación, es decir, restablecer el equilibrio entre la presión externa y la interna de la membrana timpánica. Los métodos más comunes de compensación forzada son deglución (tragar saliva), la maniobra de Valsalva (taparse la nariz y tratar de espirar por la boca) y el método Mercante-Odaglia (hacer presión con la lengua hacia atrás, en forma de pistón, contra el paladar blando). También se debe conocer cuál es la principal causa de muerte en una inmersión. Se denomina síncope por apnea prolongada y se manifiesta como una súbita pérdida de conocimiento con interrupción de la respiración y, en los casos más agudos, suspensión cardiocirculatoria. El pesca-sub posee unas condiciones físicas especiales, pero no nació con ellas; las ha ido depurando a lo largo de años y años de práctica deportiva. El principal consejo que recibe el principiante de los maestros es economizar las energías, moverse de forma hidrodinámica con un buen ritmo de las aletas, las piernas estiradas y las rodillas sin flexionar.

El buen submarinista se desliza por el agua con exuberante elegancia, controlando constantemente sus movimientos.

Hablábamos antes de los conflictos entre unos y otros pescadores. A ello hay que añadir las tensiones entre los mismos pesca-sub. Los que bajan a pata o pulmón recriminan a los que usan botella de oxígeno su acción. Éstos incumplen la ley para obtener más capturas –y venderlas, obviamente– con el mínimo riesgo. La vigilancia es mínima. También se ve con malos ojos el uso del escúter, ese impulsor de hélice que ayuda a bajar a mayor profundidad con menor esfuerzo. El pez está cada vez más indefenso. “Eso no es deportivo. Yo nunca he matado un pez con un escúter y nunca lo haría. Es como traicionarme a mí mismo. El pescador que usa escúter le quita a una piedra sus diez pescados. Yo, aquí en el Estrecho, con el riesgo de bajar a pulmón con las mareas, sólo le quito a cada piedra uno o dos. Y, más que ir a asegurar la pieza, disparo a la cabeza para que el animal no sufra”, argumenta el gaditano Alberto Rodríguez. Porque el pesca-sub mantiene su conciencia muy tranquila.

“Yo considero que practico un deporte muy sano. Muchas personas creen que nosotros quemamos el ecosistema, pero yo elijo lo que mato. El profesional lanza mil anzuelos y se lleva igual el pescado de 1 kg que el de 10 kgs. Yo he visto en el Puerto de Conil lanzar al mar los descartes de inmaduros que se cogen con las redes. Tiran decenas de miles de pececitos muertos. ¿Quién hace daño realmente en el mar?”

Y más. “Llevo desde los 20 años haciendo pesca submarina. Si pudiera obtener una licencia para ejercer profesionalmente esta actividad, la pagaría. Me convertiría en un profesional de la pesca. Puede ser un trabajo como otro cualquiera, y es lo que me gusta hacer”. Pese a eso, los pesca-sub reconocen que la normativa que les obliga a mantener un cupo de capturas de 5 kgs por pescador y día más una pieza grande se incumple sistemáticamente. Respecto a estas cuestiones, el almeriense Juan Fuentes discrepa en ciertos puntos. “Si conviertes la pesca submarina en tu actividad profesional pierde su componente deportivo. Entrar tanto en el agua quema mucho. Si esa es tu fuente de ingresos, no observas los fondos marinos con la misma perspectiva; tienes menos miramientos”.

Y una última reflexión. El pescador submarino, decíamos, ve otra parte del mundo. En Andalucía, ese mágico tercer ojo le permite observar de cerca la inmundicia humana. En cada inmersión en la costa atlántica, según cuentan, se ven cientos de botellas, latas, anclas, cuerdas, plásticos de todo tipo, cubos, hierros…, también los vertidos de los grandes mercantes que limpian sus sentinas frente a los puertos.

Y eso sólo en la franja de 0 a 30 mts al alcance del submarinista. En el Mediterráneo es aún peor. En la superficie se ve flotar la basura que lanzaron aguas adentro los hombres de la mar. Sin la fuerza de las grandes corrientes, el lecho “es un estercolero”, como dice algún sub. Una gruesa capa de basura y cieno, fruto de tanto emisario de aguas fecales vertiendo al mar, cubre las rocas en las que se buscan las presas. Todo es susceptible de tirarse al mar. No se ama el mar, más bien se le desprecia. Y este es un civilizado país del primer mundo.

© Quico Pérez-Ventana

COMENTARIOS

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    La información del blog es muy interesante, gracias por publicar.

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    sergio 2 años

    ¿Zonas exactas de Tarifa?

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    Stefano 2 años

    Llevo 12 años veraneando cerca de Almuñécar-La Herradura y me considero un pescador “de turismo”, o sea, pesco a 10-12 mt y solo lo hago en verano. Estoy bastante decepcionado de mi experiencia en esta parte de España, cada año se hace más costa parque natural donde solo puedes bajar con botellas (sin pescar, por supuesto) y solo si lo haces con centro de buceo. En la bahía de La Herradura pasa a menudo una mampara de noche que se lo lleva todo y no les dicen nada. Sin embargo, a nosotros los pescadores submarinos nos van prohibiendo cada año más sitios. ¿No sería más sensato cobrar las licencias de pesca submarina y controlar que las piezas capturadas respeten la normativa? ¿Alguien sabe recomendarme algún sitio cerca de Almuñécar / Nerja para la pesca submarina?
    Mil gracias.

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    Un buen artículo, mucha experiencia y muy interesante. http/dicaspescasubmarina.com.br

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