Coto de La Toba – pesca deportiva de salmónidos

A cola de rata en el coto de La Toba. Foto: perezventana

Santiago-Pontones. Del puente de la Huelga Utrera a la ermita del pantano de Las Anchuricas. Alta montaña sin muerte. 2º domingo de mayo a 30 de septiembre.

El río Segura, el mismo que baña la huerta murciana, brota, como el Guadalquivir, de las entrañas del Parque Natural Cazorla, Segura y Las Villas. Nace a 1.413 metros de altitud en una cueva natural inundada de Fuente Segura, junto al Pinar del Risco. La aldea de La Toba, un paraje ideal para olvidarse de la oficina y la cocina precongelada, preside la zona más abrupta y elevada de la Sierra de Segura. Desde los balcones de sus casas blancas, entre las que corre un pequeño arroyo con pilas de lavado, se puede divisar el discurrir casi lineal de un río de caudal y declive moderado, de suelos calizos y colmatados.

El tramo acotado que bautiza la citada aldea consta de unos 7 km de longitud y una anchura media de 8 mt en invierno y 5 en verano. Aquí las truchas son muy selectivas, esto es, se comportan como en ningún otro río de Jaén, quizá con la excepción de Aguamula –refugio de pesca desde su nacimiento hasta el Puente del Molino de Eusebio, y desde el Arroyo del Hombre desde su nacimiento hasta la confluencia con el río Aguamula–, en el que los peces son igualmente esquivos y reacios. No obstante, infinidad de larvas e insectos alados encuentran en este río su hábitat natural, y si la elección de la mosca artificial se realiza de forma correcta, tras una observación previa del lecho fluvial, no es tarea imposible clavar media docena de truchas comunes de un tamaño medio, quizá autóctonas o tal vez procedentes de alguna criticada repoblación.

Fabulosas tablas de La Toba. Foto: perezventana

Hay muchísimas truchas, pero muy sabias, insistimos. Se suelen anudar plecópteros, tricópteros y efemerópteros. También se practica el lance ligero, ya sea el buldó con un par de moscas secas o la cucharilla blanca con pintas rojas, especialmente al inicio de la temporada.

Las mejores capturas se realizan en los meses de calor, pues aquí la freza se desarrolla algo más tarde que en otros ríos trucheros. La zona de El Soto, donde desemboca la fuente que cruza la aldea, muestra un perfil más enmarañado y puede deparar alguna sorpresa al pescador más osado.

Nota: El permiso para pescar en todos los cotos jiennenses reseñados se expide en la Oficina del Parque de Cazorla (953.720102), excepto Guadalentín y Peralta (Ayto. Pozo Alcón) y Madera Bajo y La Toba (Ayto. Santiago Pontones).

Texto: © Quico Pérez-Ventana

COMENTARIOS

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    Cayetano García Sanz 2 años

    Estimado Quico:

    estuve a principios de agosto en el coto La Toba. Enclave precioso, río que nada más verlo te sube la adrenalina, hay truchas y de aspecto muy saludable (solo saqué una), pero un gran problema: la práctica de la pesca es casi imposible en la mayor parte del coto. Las orillas están cubiertas de vegetación, y vadeando tampoco puedes avanzar mucho porque el río a veces se encañona y a pesar de las fechas, lleva agua. Pesqué con cucharilla con una caña corta y aun así, muy complicado, no me quiero ni imaginar cómo sería a mosca. En la zona de El Soto se me escaparon dos truchas medianas y lo que creí –a juzgar por cómo se me dobló la caña durante unos segundos– ser el truchón de mi vida, resultó ser un barbo de medio kilo.

    Gracias por la información que nos aportas.
    Un cordial saludo.
    Cayetano

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    Cayetano, mil gracias por compartir este sabio análisis. Y mi más sincera felicitación por cuidar con tal celo las formas escritas. Esas que nos retratan a todos.

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