Coto de Madera Bajo – pesca deportiva a mosca

Lanzando el látigo en aguas del Segura. Foto: perezventana

Santiago-Pontones y Segura de la Sierra. Desde la casa forestal de la Laguna hasta la confluencia con el río Segura. Alta montaña sin muerte. Trucha común. Cebos: mosca artificial con un solo anzuelo sin flecha. 2º domingo de mayo al 30 de septiembre.

A la altura de la Venta del Pescador, El Madera, afluente del Segura, suele mostrar un caudal bajo, salvo en años muy lluviosos. En su viaje entre pinos salgareños hasta Anchuricas alberga truchas, pero en su mayoría de pequeño tamaño –primas hermanas de las del Trevélez, pues–, de unos 20 cms, nunca por encima de los 30 cms. Son peces autóctonos que saben lenguas clásicas, y muy desconfiados ante la presencia de esporádicos pescadores.

Lo que más llama la atención de este coto son sus fondos colmatados. Andar por el río Madera es como hacerlo por una pista de cemento. Las piedras están pegadas unas a otras, como en un bloque. Impresionante. Aquí el lance de cucharilla es harto complicado dada la escasa profundidad. Mejor con buldó y dos o tres saltonas arriba.

O a mosca, por supuesto: la efémera ignita es literalmente devorada, igual que en La Toba.

En el mismo río Madera existe un tramo considerado como ‘aguas libres trucheras de alta montaña’, concretamente desde el Arroyo de Peña Rubia hasta la casa forestal de La Laguna.

Texto: © Quico Pérez-Ventana

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