Desde embarcación en Granada – pesca deportiva

Chambelada de borazos en el Seco de Motril. Foto: perezventana

Lo aseguran los sabios del lugar. A día de hoy, la cordillera submarina que discurre por la costa granadina tras un escalón entre los 100 y 110 mts de profundidad –a la que nos referíamos en el post Postales de pesca como el origen de la pesca marítima recreativa en esta provincia– está prácticamente esquilmada. Desde la Punta de la Mona a Punta Negra, las marcas históricas ubicadas en esta falla, conocida genéricamente como El cantilloEl Chucho, La Cota, La piedra de Romera, La palmilla, Zafra, Las tijerillas, La piedra de Santa Ana, El cortijo fuera, Las cuevas de tierra, Cuevas de fuera, Los naranjos, La piedra de Melicena, etc.–, aún permiten disfrutar del empuje de algún parguete, brótola, gallineta o zafío.

Es lo que se llama ir a pescar a la piedra. Si ésta asoma a menor profundidad –60 mts, por ejemplo–, suele ser más pequeña y menos trillada, normalmente señalizada por referencias costeras.

Allí todavía es posible embarcar kilos de pescado. Pero lo cierto es que todo afortunado pescador que posee una embarcación de más de 8 mts de eslora pone rumbo al Seco Motril o a los secos de la Isla de Alborán. El de Motril está a 36 millas del puerto de esta localidad, en mitad del canal, y se pesca con carretes eléctricos a más de 200 mts de profundidad. Esta es la única oportunidad de clavar una gran cherna. También salen borazos y gallinetas.

En Granada, el curricán de fondo busca con ahínco y suerte incierta en fondos de 50-60 mts el dento, el capitón –sama– y el abadejo. El curricán costero obtiene como frutos jureles, obladas, palometas e incluso bonitos.

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