Embalse de Andévalo – pesca deportiva black bass

Un bass en aguas de Andévalo. Foto: Virgilio Vázquez

Paradójicamente, una presa inaugurada en enero de 2004 en el mismo cauce del embalse del Chanza ha adquirido mucho más interés que aquél para la pesca del black bass, tanto por el nivel de picadas como por el tamaño de las presas. Los bassmaníacos de la tierra –socios del club Bass Huelva, mayormente– otorgan la máxima puntuación a este escenario por la cobertura que ofrece para su población de centrárquidos: árboles, arbustos y rocas semisumergidas entre los que black basses de longitud media atacan con voracidad los grubs de color watermelon, vinilos de superficie y paseantes. Y ello pese a la anunciada deforestación de 10.000 encinas que se han trasladado al Corredor Verde del Guadiamar.

Nutrido por los ríos Malagón y Cobica, el embalse de Andévalo se convertirá muy pronto en uno de los más grandes de Andalucía, ya que posee una capacidad de 600 hm3 con posibilidad de recrecimiento de hasta 1.025 hm3. En espera de que reciba lluvias torrenciales y cambie radicalmente su fisonomía, se accede únicamente por una pista que parte desde la carretera de Puebla de Guzmán a Paymogo y que conduce hasta el cortijo El Rincón. Al presente, varios de los caminos que circundan su perímetro están cerrados por los propietarios de las fincas colindantes. No es navegable con motor de explosión, característica común de todos los embalses onubenses de la Confederación del Guadiana.

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