Embalse de Cuevas de Almanzora – pesca deportiva al coup

Provincial de ciprínidos en Cuevas de Almanzora. Foto: Herminio Redondo

Escenario emblemático de la pesca de ciprínidos en Almería, el extenso embalse que debe su nombre a la cercana localidad de Cuevas de Almanzora se benefició en 2005 de la construcción de una esclusa que le permite regular la entrada de agua y mantener un nivel estable. No en vano, fue el lugar elegido para albergar las competiciones de piragua en los Juegos del Mediterráneo. Con ello, sus orillas han crecido en interés y disponibilidad para acoger competiciones de agua dulce, pues la pesca era ya abundante antes de este acondicionamiento, sobre todo tras superar la pertinaz sequía que le azotó a mediados de los 90. El acceso al embalse está indicado en el mismo pueblo de Cuevas de Almanzora, y queda a unos 3 ó 4 kms de esta localidad.

Posee el pantano una buena población de carpas, en mayor proporción royales que comunes, y de 1 kg de peso medio, aunque salen algunas mayores. Además, suelen entrar en los inicios de cada jornada carpines –colorados y plateados– de unos 250-300 grs y, esporádicamente, algún lucio se deja engañar por las cañas de lance ligero. En proyecto, una repoblación de barbos. La orilla más visitada por los pescadores es la de la cola del embalse –a la que se accede por una pista junto al Hostal Overa, antes de Huércal Overa–, muy plana y con unos 5 o 6 mts de profundidad a tiro de caña fija. Esta última es la técnica más común, es decir, enchufables y cañas de coup, también las inglesas, y los cebos, asticot y maíz dulce, a los que habría que añadir una masilla que aquí preparan con puré de patatas y maizena. Un embalse el de Almanzora muy valorado por los aficionados lugareños –a los de la capital almeriense les pilla muy retirado y a menudo prefieren desplazarse a la vecina Granada– y, últimamente, por trabajadores procedentes del este europeo, que capturan el pescado con técnicas tradicionales. Corramos un tupido velo sobre su querencia a solicitar la licencia continental y su concienciación medioambiental. Al fin y al cabo, el pez fue creado para alimentar al hombre, o eso dicen.

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