Embalse de La Fernandina – carpfishing

Cobrando una captura en Fernandina. Foto: Francisco J. Granado

Tanto La Fernandina como Guadalmena son escenarios menos explorados por los sofisticados aficionado al carpfishing. Por esta razón, para sentir el empuje de sus ciprínidos gigantes al otro lado del sedal requieren un intenso cebado previo, generalmente de varios días, con el fin de acostumbrar a las reacias carpas a estos sabores. Es conveniente, pues, la fabricación casera de tales cebos. En el embalse al que nos referimos, La Fernandina, inaugurado hace una década en el cauce de una presa anterior, Panzacola, lo más sorprendente es la fuerza que muestran sus peces: clavar un ejemplar de sólo 8 ó 9 kgs es como enganchar un tractor. No cabecea. Saca hilo de forma continua. Imparable. Sería interesante estudiar su alimentación para entender las razones de semejante fortaleza.

Por lo expuesto, hay que efectuar mediciones de los fondos y elegir pesqueros libres de vegetación, para que el animal no corra a refugiarse con el consiguiente riesgo de enganche y pérdida. La zona más frecuentada es la antigua presa, a la que se accede por la carretera de Vilches a La Carolina. También hay otra buena zona junto a la aldea de La Fernandina, pero sólo es accesible para el todoterreno. En este embalse abundan las carpas royales pequeñas y medianas, de 2 a 4 kgs, por lo que es recomendable usar cebos de doble boilie para seleccionar el pez de 7 a 14 kgs. Van bien los colores oscuros y sabores animales.

Antiguamente se clavaban barbos gitanos de 6 y 7 kgs. Ahora salen de menor tamaño y más esporádicamente.

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