Pesca desde embarcación en Málaga

El pescador sueco Michel Bibin rastrea parguetes en la costa de Puerto Banús. Foto: perezventana

La pesca desde embarcación fondeada tiene en la Costa del Sol un nombre con letras mayúsculas: el Placer de las Bóvedas, también conocido como El banco. Se trata de un roquedo de gran extensión, con 150 mts de profundidad en su cara de fuera y sólo 20 mts en la cima. Una gigantesca montaña que aflora en el mar y que muestra una superficie de 4 o 5 kilómetros cuadrados. Cada pescador tiene localizada en el GPS sus propias marcas dentro de la piedra: unas para las brecas, otras para los pargos… Aquí se suelen dar las chopas, parguetes medianos y, en primavera, dentones grandes, que el pescador de la tierra conoce como bichos.

En la zona de Marbella, concretamente entre San Pedro de Alcántara y Puerto Banús, está la Piedra Rica, nombre que recibió antaño en homenaje a su abundancia piscícola, pues siempre dio muchas brótolas y pargos, ya no tantas. Cerca de ahí está El colmenar, con besugos de buen tamaño a unos 40 mts de profundidad. Y hacia Estepona, el Cruce de Casares, una marca a sólo media milla de la costa, con unos 17 mts de profundidad y muy rico en doradas. En su momento, comienzos de primavera y septiembre, cantidad de barcos salen a su encuentro con cangrejos ermitaños en las neveras. En Fuengirola, la marca más popular es el Faro de Calaburra, donde se dan bien las doradas y algún que otro mero de los gigantes pescando al vivo. De Málaga a Mijas hay pesqueros pequeños y poco conocidos

En Málaga se ha pescado tradicionalmente con chambel, igual que en Granada, pero los aficionados más avezados han adoptado a la embarcación las modernas técnicas de pesca desde costa o surfcasting, es decir, cañas con punteras híbridas y carretes pequeños, sedales de fluorocarbono…

Las punteras híbridas marcan muy bien la picada y permiten pescar con muy poco plomo. Para el pescado grande –dentón o sama– se utiliza la parguera, un aparejo que consta de un mosquetón triple, colocado unos 2 mts por encima del plomo, del que salen unas dos o tres brazas de sedal grueso –0,60 mm– que termina en un anzuelo del 3/0 ó 4/0 al que se ensarta una boga viva.

En septiembre, se suele practicar el curricán costero en la costa de Marbella buscando el bonito, el listado y la llampuga. Se pesca sobre todo al atardecer con pulpitos y alguna cucharilla pesada con colores vivos (que excitan a la llampuga). Con el curricán de profundidad entra muy esporádicamente algún mero o abadejo en El banco.

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