Parque de Doñana, pesca deportiva surfcasting

Parque de Doñana, pesca deportiva surfcasting

A principios de los 90, las playas de Doñana estaban al alcance de todo pescador que dispusiera de un todoterreno. El Centro Administrativo El Acebuche decidió prohibir el paso a los vehículos motorizados, y no por capricho: la propia Ley de Costas así lo especificaba. La medida causó malestar entre los aficionados a la pesca deportiva. Algunos de ellos llegaron a vender sus todoterrenos, que sólo utilizaban para adentrarse en las playas del Parque –a menos que fueran, además, rocieros–. Pero con esta medida se consiguió que un espacio protegido continuara estando así, protegido, porque la huella que deja el pescador a su paso es, por estos lares, terrible.

El escenario que albergara en septiembre de 1995 todo un campeonato nacional de mar costa –¡el primero con captura y suelta en el mar!– es uno de los mejores pesqueros de Andalucía y España. Si otras playas del país seducen a los pescadores de surfcasting por sus condicionantes técnicos o su presencia de herreras, por ejemplo, la variedad de especies y calidad de las capturas de Doñana es, sencillamente, deslumbrante. En estas playas virginales, la poca profundidad de sus aguas repercute en que, a poco que sople el viento, el fondo se remueve y el pez se orillee buscando su alimento natural. Robalos y bailas hacen en estas aguas auténticos estragos con gusanas americanas.

Es una zona poco castigada por redes y trasmallos. 30 km de playas solitarias, lindando con el gran estuario del Guadalquivir (Sanlúcar de Barrameda) en uno de sus extremos y la populosa playa de Matalascañas en el otro. El pescador podrá acceder desde el primer punto cruzando el río en el transbordador que suelen usar los coquineros, y, desde el segundo, estacionando el vehículo junto a la verja del Pueblo Andaluz. En ambos casos hay que caminar por la playa hasta buscar el punto deseado –Torre Carbonero y Torre Zalabar, por ejemplo–, que será más exitoso para la pesca si cuenta con golas, correntines y desniveles en los que el predador acecha a su presa, siempre a contracorriente en las horas de bajada. Los meses de calor son propicios para el pez azul.

Se busca la anchova con filetes de caballa y lisa ensartados en el anzuelo con hilo de media, y la palometa, el jurel y la caballa con cebos menores.

Salvo en días de poco movimiento, no son necesarios en Doñana los grandes lances del surfcasting moderno, cuidando de preparar coales largos y de un solo anzuelo para que el cebo se mueva libremente con la marea. Las únicas limitaciones a la pesca deportiva en Doñana son la pernocta –se prohíbe, pues, la pesca nocturna– y, como se ha dicho, el uso de un medio de transporte.

Texto: © Quico Pérez-Ventana

Bailas, herreras y mojarras tras una jornada en el parque. Foto: perezventana

 

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