Playa de Las Amoladeras

Las rocas del Cabo de Gata fijan el límite sur del Parque Natural. Foto: perezventana

La costa de la capital almeriense se asienta en una gran planicie que sólo ve alterar sus perfiles al término del propio Golfo de Almería, al doblar el Cabo de Gata. Desde la ciudad que preside esta gran provincia del sureste peninsular hasta el inicio del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar hay una veintena de kilómetros conocida entre los pescadores como la Playa de Las Amoladeras, aunque técnicamente ese nombre bautiza sólo un segmento de 4 kms ubicado entre las playas de Torregarcía y San Miguel, dentro del límite sur del Parque. Todas ellas muestran arenas vastas y gravas, repletas de bancos y golas que se mueven caprichosamente al ritmo de vientos y mareas.

Este escenario destaca por su abundancia de herreras, que, bien alimentadas por las coquinas y almejas autóctonas, atacan con ferocidad los aparejos de surfcasting entre los meses de marzo y agosto. Son, también, los meses de calor propicios para el besugo y el roncador, ambos en horas nocturnas.

Durante el día, la herrera se pesca con lombriz de arena y catalana lanzando a distancias de entre 100 y 150 mts con pelos de 0,18 a 0,22 mm.

Eso sí, a medida que avanza la noche hay que ir afinando. En los días del otoño son las lubinas y los sargos las especies que balancean las punteras de las cañas. Además, de mayo a octubre se buscan muy lejos de la orilla las serviolas y palometones con lisas vivas como cebos.

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