Playas de Cabo de Gata – Níjar

Lance en un provincial de mar costa en Cabo de Gata. Foto: Ganfornina

Las del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar son las aguas más limpias y cristalinas de toda la comunidad. En estos parajes del litoral almeriense ondea la bandera de la transparencia. Hablamos de 40 kms de costa. Con tal extensión de deslumbrantes paisajes no es de extrañar que la pesca adopte aquí dos modalidades claramente diferenciadas. Por un lado están las playas y pequeñas calas, en las que se practica el clásico surfcasting; por otro, las zonas rocosas bajo los acantilados, donde es fácil encontrar piedras cercanas al agua desde las que sujetar cómodamente una caña de mano.

Para ambas técnicas, los puntos más frecuentados son Rodalquilar, Las Negras, Agua Amarga, Carboneras y, muy especialmente, San José, el centro turístico de la zona, con su popular Playa de los Genoveses. Desde las calas es recomendable lanzar a distancias superiores a los 150 mts con lombrices de arena y americanas como cebo. Las lubinas se acercan a estas playas a la caída de un temporal que días atrás haya levantado el mar. La herrera es la especie predominante en las zonas arenosas, sobre todo en junio y julio, a la que podría unirse el besugo y, en menor medida, tapacubos y peces araña. Por su orientación, la cala de los Genoveses es elegida cuando sopla un poniente moderado. En el resto del parque es mejor el levante para pescar. Lo ideal, en todo caso, es seleccionar en una de estas calas con forma de media luna alguna de esas zonas protegidas del viento en las que se concentran las algas y se refugian los peces.

Los acantilados, por su parte, son muy profundos y a menudo buscan alimento en sus fondos de argueles pargos de mediano tamaño, mayormente en los meses de noviembre, diciembre y enero, aunque son los tordos, vaquitas, serranos y doncellas los peces más comunes en todas las épocas del año, amén de congrios y morenas. Para acceder a estos pesqueros hay que buscar una zona visible donde aparcar el coche y que posea una pendiente no excesivamente pronunciada por la que podamos bajar hasta el agua, instalando el puesto en la punta de las rocas, mar adentro. Desde ellas se suele pescar con cañas cortas, de entre 3 y 4,5 mts, pues no es elemento imprescindible el lance largo, y gusanas de rosca y americanas lideran las preferencias de sus más fieles visitantes.

En todo el límite del parque está prohibida la captura del mero y el verrugato, y que en algunos puntos no está permitida la pesca deportiva.

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