Playas de La Bota-Los Enebrales – pesca deportiva surfcasting

Aguardando una picada en la desembocadura del Piedras. Foto: perezventana

A sólo una decena de kilómetros en línea recta de El Terrón, aunque por carretera nos veamos obligados a pasar por Cartaya, la pesca es totalmente diferente, y la especie predominante, otra bien distinta. Esta sí es la misma desembocadura del río Piedras. Al término de la barra natural de arena que custodia El Rompido se encuentran Las Lagunas del Portil, antaño libres del empuje turístico y hoy reflejo menor de ese macrocomplejo que es la cercana Punta Umbría. Junto a las lagunas, y en dirección a esta última localidad marinera, el Cortijo de la Bota preside unas playas donde tradicionalmente se han pescado muchas doradas, aunque hoy en día las capturas, como es tónica general, van decreciendo.

En la playa de La Bota hay que conocer un dato importante si queremos cobrar alguna captura de interés. A unos 100 mts de la orilla, al alcance, pues, del lance de un pescador, encontramos un pronunciado desnivel que culmina en una profundidad de 8 o 10 mts. Dicho escalón, justificado por las fuertes corrientes de la salida del río Piedras, se ve aderezado por la existencia, aguas adentro, de unas manchas de rocas que posibilitan la presencia cerca de la orilla de peces de muela, es decir, sargos y doradas. El primero vive allí, se alimenta de cangrejos y mejillones que habitan estos pedregales.

La dorada toma el estuario como lugar de paso para su actividad de desove, y puede ser localizada en los meses de mayo, junio y septiembre en horas de luz solar y preferiblemente con coeficientes bajos de marea. Los cebos: americana, tita, cañaílla, galera y quicla.

Otros pescadores prefieren la abundancia de herreras que ofrece la vecina playa de Los Enebrales, a medio camino entre La Bota y Punta Umbría. Allí no hay golas que dificulten los lances en la bajamar, como en La Bota. Aquí hay días que entra la herrera a 20 mts y otros, a 170 mts. Lo que sí es palpable es que algunos días de abril y septiembre entran muchísimos ejemplares de esta especie –y mojarras todo el año– con lombrices americana y catalana y con quicla. Esporádicamente, salen bailas, robalos y sargos.

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