Un fotógrafo, de montería junto a una rehala (y 2)

 

Continuación del reportaje fotográfico iniciado en la primera entrega de esta serie (ver AQUÍ).

Guillermo otea el horizonte. Los puntos amarillos de la loma de enfrente son otros rehaleros. Foto: perezventana.

Un alto en el desnivelado caminar. Aguardando que los perros levanten un bicho. Foto: perezventana.

Descendiendo entre arbustos enmarañados. Foto: perezventana.

Un cazador espera en su puesto. Nos mira de reojo a ver si le arrimamos carnaza. Foto: perezventana.

Iván parece que ha visto algo. Solo le falta levantar las orejitas como un pastor alemán. Foto: perezventana.

Cambiamos de loma. A estas alturas estoy más arañado que el iphone de Eduardo Manostijeras. Foto: perezventana.

Esto es acompañar a una rehala. ¿Lo entienden ustedes ahora? Foto: perezventana

Los perros parecen haber localizado a un guarro encamado. Foto: perezventana

Un montero sale a nuestro encuentro. Al parecer quiere mostrarnos algo. Foto: perezventana

Es un vareto que ha abatido alguien de gatillo fácil. Los perros se ceban con él. Foto: perezventana

Iván aún parece un maniquí de la sección de caza y pesca de El Corte Inglés. No tiene ni manchada la camisa el muy canalla. Si vieran el aspecto que gasta a estas horas el fotógrafo... Foto: perezventana

Dicen que se puede juzgar el corazón de un hombre según trata a los perros. Foto: perezventana

Uno de nuestros perros parece haber hincado el hocico en carne. Foto: perezventana

La jornada se presta a concluir y algún montero nos da palique. Incluso nos permite inmortalizarle. Foto: perezventana

De recogida vemos a las mulas que cargarán las presas. Me habría gustado fotografiarlas en acción. O mejor, que cargaran sobre su espalda al reportero dicharachero y guarnío. Foto: perezventana

Ya en el cortijo, vemos las primeras presas. Foto: perezventana

Gran ambiente cinegético y culinario en el cortijo de Valdelosajos. Foto: perezventana

Iván, que no se ha despeinado en todo el día, recibe unas viandas de manos de la buena cocinera. ¡Cómo entran unos garbanzos después de un día de montería! Foto: perezventana

Los monteros desatan su lengua y rememoran añejas andanzas, como aquel macho montés. Foto: perezventana

Ha sido un gran día en Encinasola. Benditos rehaleros que obran el milagro de la caza mayor. Foto: perezventana

 

 

 

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