Un marlín blanco tras cinco años de búsqueda

Un marlín blanco tras cinco años de búsqueda

Cinco años perfeccionando la técnica de la pesca de altura han dado como fruto una fabulosa captura en las aguas azules de la Bahía de Cádiz, un marlín blanco de unos 25 kg, incluido el sublime instante de su devolución con vida al agua. El protagonista es el aficionado sevillano Jesús Martín Trigo, de solo 21 años, dueño de la embarcación Titoloy, unaOcqueteau 625 con atraque en el Puerto Deportivo de Rota.

No hace ni dos semanas, el autor de la presente web mantuvo una animada tertulia con su vecino de pantalán. El joven Jesús remojaba sobre las tablas del finger sus dos nuevas cañas de curricán. Material de primera. Contaba que acababa de regresar de una jornada tentando a los marlines. Sin éxito, claro. «Llevamos cinco años pescando alistaos y nos estamos preparando para batirnos con el marlín de la bahía, quizá algún día…», decía.

Ese día llegó. El miércoles 28 de agosto de 2013 sintió al otro lado del sedal el gran empuje del marlín blanco, que en estas aguas se presenta también bajo la denominación de aguja imperial, de aspecto muy parecido. La tripulación del Titoloy –Jesús, su padre, Jesús Martín Dalí, y el amigo de ambos Joaquín Fernández Silva– puso rumbo 240º hasta la zona de pesca conocida como El círculo, en torno a los 90 metros de profundidad. Cinco cañas batiendo una distancia de entre 15 y 40 mt desde popa. Todas ellas arrastrando muestras compradas en el mercadillo del Charco de la Pava y a las que habían añadido grandes anzuelos. Esto, definitivamente, tiene más romanticismo que comprar los señuelos en el Decathlon, ¿no creen?

La muestra que sufrió la embestida era un pulpito amarillo y negro de unos 27 cm de longitud. Eran las 14,30 h. Vieron llegar la pareja de picudos. Tocaron las diferentes muestras con sus espadas. El patrón daba y quitaba marcha para encelarlos. Era como un juego. Quizá por esto también se denomina big game fishing a esta modalidad. Uno de los peces cayó prendido ante semejante muestra de artesanía cartujana, ejem. Y es que hasta nuestros hermanos marítimos agradecen la venta personalizada frente al auge de las odiosas grandes superficies. La tripulación levantó las otras cañas y Jesús logró izar a bordo el marlín tras unos 20 minutos de batalla. Sin ganchearlo, obviamente. Solo asiéndolo por la espada. Tenía claro que lo iba a devolver con vida al agua. Y así lo hizo tras las fotos de rigor. La más hermosa es esa misma, ¿verdad? Jesús aparece oxigenando al animal a marcha tenue y redimiendo el daño causado. La pesca deportiva en su máxima expresión.

Picudo a bordo. A la izquierda, el triunfal pulpito amarillo. Foto: Martín Trigo

Escenificando al captura y suelta. Foto: Martín Trigo

Otro plano de la captura. Foto: Martín Trigo

Adiós para siempre, hermano pez. Y mil gracias. Foto: Martín Trigo

COMENTARIOS

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    Fantástico, enhorabuena compañeros, esa pesca se merece una gran celebración, desde la tienda de pesca online ESPESCA os damos la enhorabuena

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